Acompañamiento emocional

Espacio de crecimiento personal, desahogo y reencuentro que favorece la escucha activa y empática.

Es importante diferenciar el acompañamiento emocional, de la educación emocional. El primero se refiere a dar atención emocional individual y centra en ayudar a gestionar la emoción desde el problema o situación específica que provoca el malestar emocional. En tanto que la educación emocional tiene una visión de prevención en el desarrollo humano, es potenciadora de emociones positivas y está enfocada al trabajo grupal donde se ofrecen herramientas para que las personas puedan ser competentes emocionalmente aprendiendo a regular las emociones negativas.

El acompañamiento emocional supone situarse en un espacio que favorezca la escucha activa y empática, expresar el malestar provocado por las emociones negativas, sostener y calmar dichas emociones, expresar y validar las emociones del otro y ofrecer respuestas basadas en información para que comprendan el malestar que sienten.

Preguntas que pueden facilitar un buen acompañamiento emocional son: ¿Cómo te sientes, Sabes por qué te sientes así. Cómo te gustaría sentirte. Qué puedes hacer para sentirte mejor. Quién crees que puede ayudarte y qué necesitas?”.

Resulta muy conveniente eliminar “herencias emocionales” que están introyectadas en el inconsciente con frases como “no te enojes, no tengas miedo, no llores, no es para tanto”, por las frases que realmente acompañan emocionalmente: Si necesitas decirme cómo te sientes puedes hacerlo. Comprendo cómo te sientes. Es normal cómo te sientes. Ponle nombre a esa emoción. Date permiso de sentir. Si quieres podemos hablar de ello. Puedes pedir ayuda.

La educación emocional debe ofrecer herramientas como fuente de prevención y desarrollo, tales como: Tomar conciencia de las emociones que se están sintiendo, aprender a regularlas, cómo ser personas que no dependen emocionalmente de los demás, saber atender el malestar emocional propio, desarrollar competencias sociales para mejorar las relaciones interpersonales y lograr una visión de vida basada en la sensación de competencia para afrontar situaciones adversas.

La salud mental y emocional también es importante. 

El apoyo emocional es un gran alivio cuando nos sentimos solos/as o desbordados/as por las emociones. Este sostén nos puede proporcionar consuelo, seguridad y tranquilidad. 

Para recibir apoyo emocional, vamos a tener que asumir que no siempre somos capaces gestionar todo lo que nos pasa solos/as. Por eso, en ocasiones vamos a necesitar ayuda de otras personas.

Recibir la ayuda y el apoyo que necesitamos para superar los momentos difíciles nos puede proporcionar gran alivio y tranquilidad. Es importante que reconozcamos que no tenemos por qué poder con todo, ya que, podemos pasar por momentos de vulnerabilidad. En estos casos, es posible que necesitemos un apoyo de alguien de confianza y un buen desahogo de vez en cuando.

Compartir nuestras emociones con otras personas nos puede ayudar a fortalecer nuestro sistema inmunitario, además de situarnos en posición de entender que no somos los únicos que tenemos problemas.

El simple hecho de contar nuestros problemas conlleva un gran efecto terapéutico. Por un lado, contamos con el desahogo psicológico y emocional que nos produce. También nos sirve para escuchar nuestro propio discurso. En muchas ocasiones, cuando contamos un problema, al escucharnos, caemos en la cuenta de que quizá hemos hecho una montaña de un grano de arena. Por último, el apoyo de otra persona nos puede proporcionar un punto de vista que no habíamos contemplado. De esta forma, podemos ver el problema desde otro ángulo y nos deja de resultar tan doloroso.

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